Como cada Jueves Santo, día del Amor Fraterno, nos reunimos con nuestros amigos de la calle para compartir, en el corazón de laSemana Santa, un momento de espiritualidad y reflexión compartida. Un encuentro con aquellos con quienes caminamos cada semana por las calles de Madrid, compartiendo tanto el servicio como la vida y la fe.
Comenzamos con una reflexión sobre estos días santos y una invitación a vivirlos juntos, acompañando a Jesús en su pasión, muerte y resurrección. En este tiempo, Dios ilumina nuestra vida y nuestro corazón, llenándonos de amor y renovando en nosotros la esperanza y la certeza de su compañía, incluso en medio de las dificultades.
Este mensaje resuena de forma especial en la vida de nuestros amigos, marcada muchas veces por el sufrimiento y la soledad. Y, sin embargo, permanece una certeza que sostiene el camino: el Señor camina a nuestro lado y no abandona nunca a sus hijos, ni siquiera en los momentos más oscuros.
Por eso, el sufrimiento, la soledad o la incertidumbre no tienen la última palabra. La resurrección es un anuncio personal para cada uno, no solo para la vida eterna, sino también para nuestro presente. Es una llamada a remover las piedras que nos oprimen y a redescubrir un camino de sentido y esperanza.
Tras la reflexión, muchos amigos compartieron sus experiencias de vida y de fe, con testimonios de una espiritualidad profunda que nace y se renueva con la amistad. El encuentro concluyó con una comida comunitaria llena de fraternidad, signo de que la resurrección comienza también así: estando juntos y sosteniéndonos unos a otros y compartiendo el pan de la tierra y el pan del cielo.





